Armando

ARMANDO SILVA. Las manifestaciones contra el secuestro en todas las ciudades colombianas me emocionaron. El día 5 de julio los ciudadanos marcharon. Descubrieron el ritual del blanco. Todos sacaban algo que fuera blanco, un pañuelo, una factura de supermercado, una hoja del cuaderno, una camiseta, un sostén o un sabana de enfermos en hospitales y clínicas. Por fortuna no vi avisos que dieran vivas por la paz, palabra tan gastada que merece callar por un tiempo. Era como regresar al cuerpo y su expresión colectiva más que usar palabras. SEMANA. ¿Tienen un significado más allá del hecho en sí, de la coyuntura?
A. S. El significado para Colombia es profundo. Hemos sido intimidados por las distintos grupos armados para expresarnos y ese día ocurrió un sacudón. Las llamadas izquierdas armadas al final alientan el militarismo, como ocurre con las FARC y por esto son parte de la misma derechización del país. En Colombia no marchamos por una razón, tenemos miedo de que nos señalen o que nos maten . En la Universidad Nacional, que bien conozco y aprecio. lo vea muy claro: los agitadores hacen callar. En el fondo hay miedo de que se encuentre una vía para ejercer el poder ciudadano. Por esto es que la izquierda armada es en si un poder perverso contra el cual hay que luchar, esa es parte de la desgracia nacional. Que la inteligencia no puede expresarse. Vivimos bajo la palabra amenazada. Por esto se marcha, para recuperar la palabra que algún día nos lleve a actos concretos.
Así que con las marchas contra el secuestro estamos empezando a perder el miedo a ejercer la democracias de las calles, sin intermediarios. Hacen mal quienes se las apropian pues esto es expresión ciudadana espontánea- y en esto sagradas- y por la cusa más noble posible: que liberen a los secuestrados reales y los imaginados, que somos todos.

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